Malestar Emocional
Sientes que no te encuentras bien del todo, hay cosas que no comprendes, tienes preocupaciones que no te dejan estar bien
Incluso si piensas que la vida no te ayuda, hay formas de seguirle la corriente
¿Te sientes tristes?
¿Las preocupaciones te rondan la cabeza?
¿No sabes cómo soltar el control?
¿No sabes qué hacer?
lo largo de la vida, todas las personas atravesamos momentos en los que el malestar emocional aparece: tristeza, preocupación, ansiedad, apatía, culpa o confusión. Estas emociones no son fallos, ni debilidades. Son señales. Señales internas que nos indican que algo importante necesita atención.
Vivimos en una sociedad que muchas veces premia la productividad, la alegría constante y la autosuficiencia. Por eso, cuando nos sentimos mal, podemos pensar que hay algo mal en nosotros. Pero lo cierto es que el malestar emocional es parte de la experiencia humana. No se trata de evitarlo a toda costa, sino de aprender a escucharlo y comprenderlo.
A veces el malestar surge por situaciones concretas: una pérdida, una ruptura, un cambio importante. Otras veces no hay un motivo claro, y eso puede generar aún más angustia. En ambos casos, lo que sientes es válido.
Las emociones nos permiten entendernos mejor. Nos invitan a parar, a preguntarnos qué necesitamos, qué no está funcionando, o qué cambios podemos hacer. Aunque duelan, también pueden ser una puerta hacia el crecimiento y el autocuidado.
- Entenderse
- Promueve el bienestar general.
- Crecimiento y autocuidado
Buscar ayuda no es rendirse. Es un acto de valentía. Hablar de lo que te pasa, ponerle palabras al malestar, puede ser el primer paso para empezar a sentirte mejor.
Malestar Emocional:
consejos a nivel mental
- Nombra lo que sientes
- Acepta la emoción sin juzgarla.
Estas dos estrategias te permitirán, por un lado, fortalecer el vínculo con tu pareja y, por otro lado, soltar las tensiones producidas por la dificultad de embarazo.
Quiero contarte mi historia
Durante mucho tiempo creí que para estar bien tenía que “hacer todo bien”: cumplir expectativas, ser fuerte, seguir adelante aunque por dentro no tuviera fuerzas. Como muchas personas, aprendí a silenciar el malestar.
Pero la verdad es que también yo he vivido momentos de tristeza, dudas, soledad, ansiedad, culpa. Y fue precisamente en esos momentos de malestar cuando más me conocí. No porque fueran fáciles, sino porque me obligaron a parar, a sentir, a buscar dentro y a reconocer lo que necesitaba.
A lo largo de mi camino personal y profesional, he aprendido que sentirse mal no es un fallo, es una señal. Una señal de que algo importante está pasando y merece ser escuchado. Que las emociones no se corrigen ni se controlan: se acompañan.
Hoy, como psicóloga, acompaño a personas que están atravesando momentos difíciles. No porque tengan algo “roto”, sino porque son humanas. Porque han vivido cosas que duelen. Porque necesitan un espacio seguro para poder sentir sin juicios, y empezar a reconstruirse desde ahí.
Mi historia no es la de alguien que lo ha tenido todo claro, sino la de alguien que se ha permitido mirar dentro con honestidad. Y que hoy quiere acompañarte a ti a hacer lo mismo, con respeto, calidez y presencia.
¿Qué podemos trabajar a nivel psicológico?
Estos son algunos ejemplos, pero dependerá de tu caso en particular y de tus necesidades
Utilizar técnicas de manejo del estrés, como la relajación, la meditación y la respiración profunda, puede ayudarte a enfrentar la situación de manera más calmada.
Proporcionar un espacio seguro te permite expresar tus emociones y recibir apoyo emocional sin juicio.
La terapia puede ayudar a reconstruir una autoimagen positiva y mejorar la autoestima.
El acompañamiento psicológico puede ayudar a desarrollar estrategias de afrontamiento saludables para lidiar con los desafíos y decisiones
La psicoterapia puede fomentar hábitos saludables y autocuidado que beneficien el bienestar físico y emocional general.
Quizá tienes alguna de estas dudas
¿Y si lo que me pasa no es tan grave como para ir a terapia?
No hay un umbral mínimo de “sufrimiento” para pedir ayuda. Si lo que sientes te está afectando en tu día a día, en tus relaciones, en tu ánimo o en tu energía, ya es suficiente motivo. No hace falta tocar fondo para empezar a cuidarte.
No sé ni por dónde empezar ni cómo explicarlo…
No necesitas tenerlo todo claro antes de venir. Precisamente, la terapia es un espacio para ir ordenando lo que sientes y entender qué te está pasando. Estás llegando con lo que tienes, y eso está bien. Yo te acompaño a ponerle palabras y sentido.
¿Y si me da miedo remover cosas que llevo tiempo evitando?
Es totalmente comprensible. Muchas veces evitamos mirar dentro por miedo al dolor. Pero cuando lo haces acompañada, con calma y con respeto a tu ritmo, puedes empezar a aliviar ese peso que llevas tanto tiempo cargando. La terapia no es remover por remover, sino comprender para sanar.
Formatos de las sesiones
Sesiones Online
La Terapia Online se hace vía Zoom. Se concreta una fecha y hora y se envía el enlace al e.mail para poder conectarse a la sesión. La duración es de entre 50 min y 1h. Las sesiones Online tienen como ventaja ser cómodas y prácticas, además han mostrado ser igual de efectivas que la terapia presencial.
Sesiones Presenciales
En este caso hay dos modalidades, si vives en Uribe Kosta, cabe la posibilidad de que me desplace a tu domicilio para mayor comodidad. En caso contrario, te invito a venir a verme a Górliz. No dudes en contactarme para cualquier duda.
Francés o Castellano
Elige el idioma con el que te sientas más a gusto y con el que sientas que puedes expresarte mejor. Dependiendo del idioma en el que te comuniques, las sensaciones vividas pueden ser distintas.
Prolongación de la terapia
Mientras dure la terapia, estoy disponible por Whatsapp o Telegram para cualquier consulta extra o necesidad de emergencia.
Tarifas en pareja o individual
- 1 sesión (69€)
¿Qué puede pasar si no inicias una terapia ahora?
No iniciar una terapia ahora no es un error, pero sí es una decisión.
Y como toda decisión, tiene consecuencias: seguir sosteniendo sola lo que duele, postergar tu bienestar o perpetuar patrones que te hacen daño.
No se trata de dramatizar, sino de reconocer que el tiempo también afecta al malestar emocional.
Cuanto antes empieces a escucharte, antes podrás aliviar lo que hoy pesa.
Tú decides cuándo, pero mereces hacerlo.
En cambio, ¿Qué podría pasar si inicias una terapia ahora?
Podrías empezar a entender lo que sientes en lugar de seguir luchando contra ello.
Podrías sentirte menos sola, al compartir lo que te pasa con alguien que te escucha sin juicios.
Podrías dejar de exigirte tanto y empezar a tratarte con más amabilidad.
Es el momento de escucharte
